Posteado por: conformeadios | abril 4, 2015

Sus mandamientos no son gravosos. 1a Juan 5:3

Sus mandamientos no son gravosos Sus mandamientos  no son gravosos. 1a Juan 5:3

Como podemos observar los mandamientos de Dios? Primeramente entrenando nuestra conciencia. Diferenciando lo malo de lo bueno. Aun percibiendo lo correcto de lo incorrecto, y esto solo lo logramos cuando entrenamos nuestra conciencia basándonos en la palabra de  Dios, tomándolo siempre en cuenta en todos nuestros caminos. Proverbios 3:5,6

Cuando obedecemos sus mandamientos de mala gana o sea sin poner el corazón en ello, es igual que si habláramos por hablar solo porque tenemos boca para hacerlo. O como mover los brazos o piernas; mecánicamente, sin el menor esfuerzo. Pero cuando obedecemos realmente de corazón a Jehová, se refleja en nuestros actos, semblante y en nuestras palabras.

Demostrar que realmente amamos a Jehová debe ser con actos motivados del corazón y que realmente nos produzcan alegría y plena satisfacción. Sentir que contamos con su aprobación. Que nos encariñemos con sus mandamientos. No llevarlos a cabo de manera mecánicamente, sino con un interés genuino.

Para esto, hay que llegar a comprender cuanto nos ama  y comprender que si nos ama de esta manera es porque somos la coronación de sus obras. Comprender que no somos cualquier obra de sus manos sino algo muy especial para él. Comprender que por este motivo hizo el sacrificio de dar a su hijo para reconciliarnos con él, para rescatarnos de las garras del enemigo Satanás el Diablo.

A sus ojos somos criaturas tan valiosas e importantes, que cualquier cosa que hagamos y que este en armonía con sus mandamientos, le produce un inmenso placer, le regocija como regocijaría  un niño a su padre y ese gozo va mas allá ya que hasta sus ángeles y su hijo Jesucristo también se regocijan con El. Proverbios 27:11

Por lo tanto para no pecar contra tan amoroso Padre celestial que tenemos, antes de pecar con nuestros actos o  pensamiento, debemos analizar nuestras emociones. Especialmente al tomar decisiones, ya que de esta manera no sentiremos que sus mandamientos son gravosos, pesados, y de esta manera no permitiremos que nos frustre el llevarlos a cabo.

Nosotros somos definitivamente quienes hacemos sus mandamientos gravosos porque la mayoría de las veces queremos llevar a cuestas una responsabilidad que no podemos, o  que no nos pertenece ya que no tenemos el poder o capacidad para ello. Porque no arrojamos las cargas sobre Jehová, queremos hacerlo todo a nuestra manera. Nos olvidamos que no podemos cambiar el corazón de  nadie y que no podemos cambiar ninguna cosa circunstancia o situación que le corresponda únicamente al creador hacerlo.

Pero tampoco debemos sentirnos como si fuéramos un fracaso, que no servimos para nada, solo tenemos que comprender que hay cosas y situaciones  que estarán fuera de nuestro control y en las cuales necesitamos la ayuda de nuestro creador ya que solo él puede llevarlas a cabo.

Por ejemplo:

Usted está necesitando un trabajo que le están ofreciendo pero faltan unos días para la entrevista final. En esos días que usted está esperando la cita, sus hijos están necesitando urgentemente ciertos libros de texto que les requieren en la escuela, necesitan ropa y se están acabando las provisiones en su casa y para colmo la renta de la casa la tiene encima. Usted se empieza a preocupar demasiado. Le pide a Jehová que le ayude ya que usted leyó en Mateo 6:25-32 las siguientes palabras de Jesús:

Por esto les digo: Dejen de inquietarse respecto a su alma en cuanto a qué comerán o qué beberán, o respecto a su cuerpo en cuanto a qué se pondrán(….)  Pues su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. Pero si se fija en el versículo 30 dice: , ¿no los vestirá a ustedes con mucha más razón, hombres de poca fe?

 Pues bien, la razón por la cual está usted haciendo el mandamiento de Jehová gravoso es por su falta de fe. Es tan sencillo cuando se confía en Dios tener paz y seguridad de que el proveerá, pero la duda y sus emociones basadas en su manera de razonar y querer depender solo de usted para proveerse lo que necesita le hacen gravoso creer en las promesas de Dios.

Otro ejemplo:

Supongamos que usted le está dando un estudio bíblico a una persona, pero esa persona tiene sus propias ideas, su personalidad motivo por el cual usted piensa que no avanza. Esa personalidad a usted no le pertenece cambiarla o cambiar sus decisiones o modo de pensar  porque en realidad  no podrá ya que forma parte del libre albedrio  que poseemos y con el cual Jehová nos doto. Por más que trate no lo lograra y se frustrara. Y si se empeña en hacerlo hasta pudiera  alejar a esa persona de Dios y entonces sí que le aplicarían las palabras que Jesús le dijo a los fariseos en Mateo 23:15  ”¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas!, porque atraviesan mar y tierra seca para hacer un solo prosélito, y cuando este llega a serlo, lo hacen merecedor del Gehena dos veces más que ustedes”.

Es aquí cuando usted debe de recordar que el único que motiva los corazones y cambia a las personas es Jehová no usted. De lo contrario está haciendo sus mandamientos gravosos o pesados porque no está logrando lo que usted desea a la manera y como usted quiere que sean las cosas. Sería bueno recordar que a nosotros lo único que nos corresponde para no hacernos los mandamientos de Jehová gravosos es plantar la semilla de la palabra y regarla pero el que hará crecer la espiritualidad de esa  persona es Dios no usted por favor lea . 1a Corintios 3:6 “Yo plante, Apolos rego, pero Dios siguió haciéndolo crecer, de modo que ni el que planta es algo, ni el que riega sino Dios que lo hace crecer”. Debemos tener la capacidad para pensar correctamente y quitar las emociones de nuestros actos cotidianos, especialmente si nos producen desesperación, desgano, incertidumbre o cualquier otro sentimiento que interfiera con nuestra espiritualidad.Y en cuanto a amar al prójimo lo llevaremos a cabo si lo tratamos con dignidad.

Si los mandamientos de Dios se nos hacen gravosos no hay que olvidar que es por la influencia satánica o autoridad del aire. Satanás es el que hace los mandamientos de Dios gravosos, pesados.Pone en su corazón razonamientos inicuos para desviarlo de la obediencia que le debe usted a su creador. Para debilitar su fe y confianza en el.

Así que la próxima vez que usted quiera llevar a cabo algo que esta mas allá de sus fuerzas o su entendimiento no solo en la predicación o enseñanza bíblica sino en varias áreas de su vida, y que le resulte difícil hacerlo, recuerde que Jehová esta en control de todo. Haga lo que le aconseja en su palabra: Dejar  que él se haga cargo de cosas que  no tenemos la capacidad para llevarlas a cabo o que de plano estén fuera de nuestra comprensión. Órele a Dios y deje que el tome el control del asunto cualquiera que este sea.

Que Jehová lo bendiga

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